Ciudad de las ceremonias y del diálogo perpetuo con los dioses, a lo largo de todo el año, millones de peregrinos venidos de toda la India se congregan ante el jyotirlingam (lingam de luz) del templo de Vishvanath y ante las aguas sagradas del Ganges. Muchos de ellos realizan esta peregrinación devotamente con sus escasas posesiones.

Los hindúes llaman al río “Madre” (Ma Ganga), y como tal la veneran, la adoran, le hacen toda suerte de ofrendas y sobre sus riberas sagradas, alzan inmensos templos en su honor.

Benarés es la ciudad de peregrinación por excelencia. Es la peregrinación que vale por sí sola lo mismo que el resto de peregrinaciones juntas. Existen cinco rutas sagradas en Kashi (ciudad de la luz), cinco caminos de peregrinación

Centenares de fieles se congregan cada mañana en los ghats de Benarés para celebrar sus baños purificadores en las aguas del Ganges

Los barqueros son, junto con los pescadores, los trabajadores del Ganges. Trabajar en el río sagrado es un honor, pero no a todos les está permitido hacerlo. Hace falta pertenecer a la casta (jati) de los barqueros. Uno de ellos es Anup (en la imagen)

Es el Ganges que da su carácter sagrado a la ciudad de Kashi. Los ghats son las escaleras que llevan a las aguas del Ganges. Es el lugar privilegiado por todos los rituales religiosos, pero también las actividades las más profanas.

Los hinduistas realizan continuas peregrinaciones al río para bañarse en él o meditar en sus orillas.

india: la vibrante planicie

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